Hace unos 30 años la economía peruana no era ni la quinta parte de lo que representa hoy, menos los niveles educativos-sí, antes los índices de escolaridad completa y de estudios superiores eran bajos y teníamos tasas de analfabetismo problemáticas que reducir-, después de todo, veníamos de una gran debacle económica, ningún organismo internacional ni la banca se dignaba a otorgar préstamos al Perú-el FMI nos declaró país inelegible en 1986-, nuestras reservas internacionales (RIN) mostraban cifras rojas y nuestro ingente y débil aparato estatal cubría nuestra economía, por donde se le observase, pocos ponían esperanzas en el Perú de aquel entonces. En ese contexto, haber culminado la secundaria te permitía al menos conseguir un empleo, ser egresado universitario era una muy buena señal al mercado laboral (10.8%-Censo INEI 1993), las posibilidades aumentaban si contábamos con un posgrado.
El tiempo ha cambiado, el Perú ha experimentado un crecimiento vigoroso debido al superciclo de las materias primas- crecimos a una cifra de 9.84% del PBI en el 2008-, posteriormente a ello se suscitó la primera crisis financiera mundial del siglo XXI en el año 2008, producto de ello el Perú pasó a un periodo de desaceleración económica, siendo su punto más bajo en el año 2015 con un magro crecimiento de 2.35% del PBI. Como consecuencia de todo ello, el desempleo aumentó, llegamos a 8.1% de tasa de desempleo en Lima Metropolitana el primer trimestre del 2018, actualmente nuestra población universitaria bordea el 20%-19.6% según el último Censo INEI 2017-, lo que representa un crecimiento significativo y sostenido.
Ser egresado o tener un bachiller ya no es suficiente, necesitas especializarte aparte de llevar un posgrado, estar constantemente actualizado y fortalecer habilidades blandas, el mundo está en un proceso de mayor digitalización y sistematización producto de la cuarta revolución industrial. Pasamos de conocer el dinero fiduciario al mundo de las criptomonedas y la tecnología block chain, de la educación tradicional a las diversas plataformas virtuales de cursos por internet, el conocimiento está al alcance de todos, sin excusas y sin límites de edad.
Desde el año 2014, los universitarios estamos bajo el amparo de la ley 30220, más conocida como la ley de reforma universitaria, que implantó muchos cambios que modificaron el estamento universitario, en especial a la hora de elegir y designar a nuestras autoridades, así como la creación de la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (SUNEDU). Paralelamente también fue derogada y dejada sin efecto el decreto legislativo 882, que provenía del año 1996, denominado "Ley de la promoción de la inversión en la educación", poniendo de esta manera un mayor énfasis en la calidad educativa antes que en la masividad del servicio educativo universitario, mejor aún en un entorno cambiante en donde las ideas disruptivas surgen cada día.
Dicen que un ingrediente principal para alcanzar el éxito profesional es estar preparado para cuando llegue el momento, lo mismo se podría decir de la economía peruana, sin las reformas y las medidas políticas fiscales y monetarias acertadas, cualquier vaivén de la economía mundial nos puede afectar más de lo que hubiese pasado si hubieses estado preparados.
Fuente de imagen: Semana Económica (SE).

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